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Ovejero Aleman

El principio de una raza
Cualquier persona no iniciada creería que el Ovejero Alemán es una raza antigua que fue seleccionada primero y luego mejorada con el paso de los años. La realidad es que fue en 1895 cuando Max Von Stephanitz, seguido de un grupo hasta cierto punto reducido de entusiastas por el tema, decidió crearlo partiendo de otras dos razas autóctonas de perros pastores.
Von Stephanitz recurrió a las antiguas razas conocidas como Ovejero Alemán del Sur o Alte Deutsche Schaferhunde y Braunschweig, también conocido este ultimo como Ovejero lanos de Hannover.
Una vez que el Ovejero Alemán fue atrayendo la atención del público y criadores, las razas en las que se baso su existencia fueron perdiendo interés hasta dejar de existir debido a las preferencias por la nueva creación, ya que sus características psíquicas no solo eran más estables sino que también presentaba un grado mayor de equilibrio entre su armonía morfológica, funcionalidad y carácter, con lo cual se transformo el perro ovejero tradicional en un sujeto polivalente, mas adecuado y empleado en la actualidad como perro de guarda y defensa que no para el pastoreo, llegando a ser actualmente de gran utilidad como auxiliar y autónomo en trabajos de salvamento, seguridad y otros muy diversos. Este fue en realidad el objetivo perseguido por sus creadores y no cabe duda que ha sido conseguido con creces.

RAZAS EXTINGUIDAS QUE CONTRIBUYERON A LA FORMACIÓN DEL OVEJERO ALEMÁN
La selección del Ovejero Alemán se llevo a cabo después de haber realizado un estudio exhaustivo de las razas que sirvieron de base, exigiéndose unas condiciones de resistencia y psíquicas que aportaran a la raza creada las características idóneas para el trabajo. Al crearse la raza del Ovejero Alemán que actualmente conocemos, aparecieron también otras que podríamos definir como “variedades intermedias”, es decir, aquellas cuyas características distaban tanto de la raza extinguida de la que provenían como de nueva a cuya creación contribuían.
Dentro de este grupo se encuentra el Ovejero Alemán de pelo duro, cuya morfología es bastante similar al tipo descrito en el standard, y sus características distintivas más sobresalientes eran el tener algo de barba, pelo ligeramente mas tieso y áspero, mas bien alambrado, muy tupido y bastante adherido a la piel. En la cabeza y en la parte delantera de las extremidades se apreciaba un pelaje mas corto, contrastando con el collar del tronco, algo mas largo, así como en la parte posterior de los miembros.
El Ovejero Alemán de pelo largo duro es otra variedad del anterior, también extinguida y muy similar a aquella. Se diferenciaba por su pelaje, que en este era unos 5 o 6 cm mas largo que el del Ovejero Alemán de pelo duro, de forma más evidente detrás de las orejas y dentro de ellas, llegando incluso a formar mechones. Otra característica que no puede omitirse es que tenia unos calzones en la parte posterior del muslo, muy largos y tupidos, así como una cola también tupida y de abundante pelaje.

HISTORIA CINOLÓGICA
Ya desde un principio la raza contó con el apoyo de un club que se creo casi al mismo tiempo que la propia raza y que ha sido el elemento imprescindible para que el Ovejero Alemán se colocara con aire de privilegio en el primer lugar mundial de entre todas las demás razas caninas.
Los inicios reales de la raza creada por Max Von Stephanitz, mas que de las citadas razas extinguidas partieron de cruces existentes ya con anterioridad a sus estudios, donde se tuvo especialmente en cuenta el carácter equilibrado de los sujetos: se trataba principalmente de perros que desempeñaban trabajos como pastores, en definitiva, se llevaba a cabo una meticulosa labor de selección funcional teniendo en cuenta ya desde un principio los resultados.
La preselección de la raza iba estrechamente relacionada con la redacción del standard, de modo que prácticamente no existió ni por un solo momento perdida de tiempo con la realización de tanteos inútiles.

APARIENCIA GENERAL
El Ovejero Alemán es un perro de talla mediana. La altura es la medida tomada del suelo a la cruz con los pelos aplastados, siguiendo una linea vertical que pase tocando el codo. La altura ideal es de 62.5 cm para los machos y de 57.5 para las hembras.
Una oscilación de 2,5 cm en mas y en menos esta admitida, por lo que podemos fijar la altura entre 60 y 65 cm para los machos y de 55 a 60 cm para las hembras.
Los perros que sobrepasan la altura máxima o que no alcanzan la mínima son considerados de menor valor con vistas a su utilidad y crianza.
El Ovejero Alemán es ligeramente largo, fuerte y musculoso. Su esqueleto es seco, y su estructura, firme. La relación entre la altura y la longitud y la situación y posición de los miembros (angulaciones) deben asegurar un trote muy amplio y firme. Su pelaje debe garantizarle una cobertura contra la intemperie.
Es necesario esforzarse en darle una presentación hermosa y agradable pero, por otra parte, sus capacidades de trabajo no deben ser disminuidas. El sello del sexo ha de ser muy acusado, es decir, que la masculinidad del macho y feminidad de la hembra deben ser evidentes.
El perro del Ovejero Alemán que responde al tipo de la raza debe dar una imagen de fuerza y robustez, así como de inteligencia, con una mirada viva y despierta que muestre su aspecto de vigilante nato. Debe ser ágil y ligero, al desplazase, mirar o revolverse lo hará con soltura y sutileza. La forma de manifestarse debe mostrar su rapidez y ligereza, porque si en un cuerpo sano hay nervios sanos, ambas cosas juntas aseguran una gran dureza y capacidad de servicio.
A pesar de tener un temperamento desbordante de vitalidad, debe ser obediente, ser capaz de adaptarse a cada situación y desempeñar su misión con alegría y docilidad. Debe dar prueba de coraje y temperamento cuando se trate de defender a su amo y a los bienes del mismo. Debe atacar alegremente cuando su amo lo desee, debe ser un compañero vigilante, pero obediente y agradable sobre todo con los niños y los demás animales e indiferente hacia las otras personas. En una palabra, ha de dar una imagen armoniosa de una nobleza natural, inspirando una total confianza en sí mismo.

CARÁCTER
Al Ovejero Alemán no lo podemos definir como un ente pensante, como seria el caso del hombre, ya que es incapaz de crear ideas y poderlas expresar o comunicar de algún modo. Su inteligencia es función de una serie de estímulos que recibe a través de sus sentidos, principalmente de su oído y de su olfato. No-solo es capaz de reconocer a su dueño a muchos metros de distancia, sino que, además, una vez junto a el puede discernir olfativamente su estado de animo. Dicho sentido ocupa de un 60 a un 66% del total de su masa encefálica.
El perro Ovejero Alemán completa el desarrollo de su carácter entre los ocho y los doce meses de edad aproximadamente: es, pues, una raza de temprana maduracion, aunque no es de extrañar que haya algunos ejemplares de dos, tres e incluso cuatro años, aun capaces de proseguir su aprendizaje. Es durante estos cuatro meses cuando debemos velar mas por la integridad psíquica de nuestro compañero, acariciándolo y mimándolo, pero sobre todo no permitiéndole que adquiera vicios que podrían deformar su posterior relación con su propietarios.
La fidelidad a su dueño puede llevar al Ovejero Alemán a extremos inimaginables para un ser humano, así se da el caso de algunos que han dado su vida por él. Su fidelidad incluye a todos los miembros de la familia que habitualmente conviven, siempre que no haya desavenencias entre ellos que podrían producirle desequilibrios al verse obligado a ponerse del lado de un miembro de la casa.

CONVIVENCIA EN FAMILIA
Es innegable que nos encontramos frente a una gran raza, puesto que ocupa un lugar privilegiado dentro de la especie canina, lugar que por supuesto se ha ganado con sus propios meritos, debido a su elevada compenetración con el hombre.
No se puede pasar por alto el elevado poder de adaptación con los de más tierna edad, de los que será su principal compañero de juegos, y en determinados casos se comportara como el hermano mayor. El atavismo heredado de sus antecesores le lleva a dar protección a los más indefensos de la casa, sin limite de ningún tipo, incluso dando su vida por defenderlos.
Desempeña a la perfección el papel de guardián, protector y defensor tanto de personas como de fincas, y sin lugar a dudas en alto grado cuando se le ha encomendado alguna de estas misiones en concreto.
Si hay tensiones, gritos y desavenencias, lo más probable es que hayamos producido un trastorno emocional a nuestro compañero del que difícilmente se recuperará.

CUIDADOS Y MANTENIMIENTO
BAÑO Y CEPILLADO

El Ovejero Alemán, como todas las razas de perros pastores, posee un tipo de pelo adecuado para realizar su trabajo en las mejores condiciones. Esta cubierto por un manto de pelo áspero, precisamente para que lo proteja de la humedad existente en las zonas donde trabaja, pero lo que realmente lo protege del frió es sin duda el subpelo, que bajo ninguna condición debemos alterar sometiéndolo a reiterados baños y cepillado.
En estos casos lo mejor es bañarlo con champú neutro y olvidarse de los agresivos detergentes y de los suavizantes, puesto que estropearíamos las glándulas sebáceas que hidratan y lubrican el pelo, y la aspereza que le es propia. La frecuencia aconsejada de estos baños es de uno cada tres o cuatro meses.
En contraposición a estos están los que no dudan ni por un instante en darse un chapuzón apenas ven agua, tanto sea en la playa como en ríos y estanques, y no se les debe impedir ese instinto, puesto que les es beneficioso para tonificar su piel a la vez que ejercitan los músculos practicando la natación.
No esta de mas pasarles de vez en cuando un cepillo de púas duras para arrastrar el pelo muerto. Esta practica favorece la circulación cutánea y hace que el pelo que va naciendo arranque con mas fuerza y vigor.

EJERCICIO
Es inevitable hablar de ejercicio cuando tratamos de un Ovejero Alemán, ya que constituye una raza fuerte, robusto y ágil, de natural soltura y gran energía, que exige un ritmo continuado de ejercicio para mantenerse en forma, no solo física, pues para conservar una mente despierta y atenta hace falta un equilibrio global.
Estos no deberían practicarse antes de los 18 meses, pues hasta entonces aun no tienen la osamenta suficiente formada.
Para favorecer el buen desarrollo de la caja torácica y de las extremidades anteriores no hay nada mejor que los ejercicios de natación, especialmente cuando el Ovejero Alemán ya este a punto de completar su desarrollo, y a partir de entonces para mantenerse siempre en forma.


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